Los Primeros Dias de la Iglesia de Jesucristo de Los Santos De Los Últimos Dias Santo Domingo La República Dominicana 

La Dedicación por el Élder Ballard, El Primer Servicio Bautismal de los Misioneros de Tiempo Completo,

La Primera Rama Organizada

Noviembre y Diciembre de 1978

La Prensa Declara: “Llegan los Misioneros” Santo Domingo

Noviembre de 1978

No Dejaba de Sonar el Teléfono

LA LLEGADA DE LOS MISIONEROS a la República Dominicana fue un paso mayor para aumentar el crecimiento de la Iglesia. Pero la gente necesitaba saber que ellos estaban allá. John Rappleye recuerda: 

Cuando llegaron los misioneros, les llevamos a la oficina de la prensa para presentarles. Después de entrevistar a los Élderes, publicaron una foto de [ellos]. Junto con un artículo relatando su llegada a la República Dominicana, una breve explicación de lo que estaban haciendo allá, y mencionó que eran de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días—la iglesia que tenía los famosos anuncios [en la televisión]. Por supuesto no tenían teléfono, así que les dimos el número nuestro, y este apareció en el artículo. Tan pronto como salió el periódico, el teléfono comenzó a sonar—y no dejó de hacerlo. Asignamos a misioneros para contestar las llamadas todo el día y tomar referencias. Fue una de las razones que disparó la obra misional. Los Élderes eran maravillosos y nuestro pequeño grupo de miembros siguió creciendo.1 

La Televisión Ayuda la Obra 

 

Noviembre de 1978:UN EVENTO IMPORTANTE le dio a la República Dominicana un ventajoso inicio que la mayoría de los países no reciben. Tuvo tan buen impacto que mucha gente ya sabía quiénes éramos cuando los misioneros tocaban sus puertas. Por lo general este no es el caso cuando se abre un nuevo país para la obra misional.2 Cuatro o cinco años antes de la llegada de los misioneros, los anuncios de televisión—los anuncios de la Iglesia enfatizando la familia—se veían en todos los canales de televisión del país. Nos enteramos más tarde como sucedió esto: Walter Canals, el Vice Presidente de Bonneville International, el brazo de comunicaciones de la Iglesia, se había reunido con varios directores de programas y dueños de estaciones de televisión en la República Dominicana. Ellos, al igual que 

muchas redes de televisión en países en desarrollo, estaban ansiosos de recibir programas que pudieran usar. Ellos habían visto los anuncios de la Iglesia sobre la familia y quedaron muy impresionados, tanto así que le preguntaron al Hermano Canals que si podían ser incluidos en la lista de programas de Bonneville.3 Las estaciones de televisión y radio comenzaron a transmitir los anuncios sobre la familia, y la acogida del público fue muy positiva. John y Nancy Rappleye se habían mudado a un país completamente extranjero cuando se mudaron de Ohio a la República Dominicana. Ellos se sorprendieron mucho cuando vieron anuncios de la Iglesia conocidos, al cambiar de canales de televisión en su nuevo apartamento: 

Cuando nos estábamos mudando a nuestro apartamento, tan pronto como entraron el televisor, yo lo conecté para ver cuántos canales había y como era la programación. La serie de Batman de 30 minutos estaba comenzando. Batman estaba hablando en español. No estaba mal. Entonces de repente fueron a una pausa comercial y pusieron uno de los anuncios de la Iglesia sobre la familia. ¿Cómo era posible? ¡Durante el programa de 30 minutos, pusieron el comercial sobre la familia cinco veces! Nos enteramos que sucedía lo mismo en los otros canales y en la radio también. Aparentemente una de las estaciones había obtenido uno de los anuncios de Bonneville Productions años atrás y a todos les gustaba. Llegó a convertirse en una competencia entre las estaciones ver quien ponía los nuevos anuncios primero cuando llegaban.4 

El efecto que estos anuncios tuvieron en la gente de la República Dominicana fue milagroso. La gente estaba siendo preparada para la Iglesia muchos años antes de su llegada, aun antes de que se diera la revelación sobre el sacerdocio, lo cual facilitó la apertura de la República Dominicana. El Élder Daniel Rasmussen recuerda lo siguiente: 

Una de las cosas notables sobre nuestra llegada a la República Dominicana es que, cuando llegamos, la gente estaba preparada para recibirnos. Por varios años antes de la llegada de los misioneros y la revelación sobre el sacerdocio, las estaciones de radio y televisión en la República Dominicana habían estado transmitiendo anuncios de la Iglesia sobre la familia. A nosotros nos mostraron cartas al editor del periódico de Santo Domingo, las cuales preguntaban: ―¿Dónde está esta maravillosa iglesia con los anuncios tan buenos?‖ Esto hizo el tocar puertas muy divertido. Nuestro acercamiento al tocar puertas era, ―Somos la gente de La Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días. Tal vez ustedes han notado nuestros anuncios en la televisión o en la radio‖. Con este simple acercamiento, pudimos enseñar docenas de charlas cada semana.5

El Comienzo: Entusiasmo y Emoción

 

TRABAJANDO EN LA República Dominicana fue una experiencia extraordinaria para los misioneros. A veces parecía algo surrealista—el saber que ellos eran los primeros misioneros en tocar ciertas puertas. Todos los misioneros sabían que este era un tiempo emocionante para el país y que el Señor tenía una gran obra guardada; pero de día a día, las actividades fueron como en cualquier otra área—duras, como siempre lo ha sido en la obra misional. 

 

Los Amparo, los Bodden y los Rappleye estaban animados y entusiasmados. No había nada que no estuvieran dispuestos a hacer—dedicaron todo su tiempo a la obra del Señor. Fue una maravilla que pudieran encontrar tiempo y energía para sus empleos. 

 

El Élder Daniel Rasmussen escribió esto a su familia, el 20 de noviembre de 1978, y dijo: 

 

El Presidente [Millett] nos informó que, al comienzo de la semana entrante, él mandaría seis misioneros más, y pasamos la mayor parte de la semana organizando las áreas de trabajo, buscando apartamentos y haciendo todos los arreglos necesarios. Mi apartamento está bastante bien. Tenemos refrigerador, un aparato eléctrico para cocinar y agua caliente. Un piso lujoso. También, tenemos camas que son medio decentes. Estoy realmente bastante satisfecho con nuestro apartamento. 

Los otros misioneros llegaran el jueves por la noche. Estoy tan agradecido de estar acá. Puedo ver la mano del Señor en prácticamente cada faceta del la obra acá. El pueblo ha sido bien preparado. Los misioneros han sido preparados y el campo está blanco, listo para la cosecha. 

Aun con la emoción de abrir un país completamente nuevo, la obra misional requirió mucho trabajo. El Élder Rasmussen escribió a casa, el 4 de diciembre de 1978, diciendo: 

Trabajamos duro y muchas horas como jamás he hecho en toda mi misión. Tocamos puertas y conocimos gente e hicimos primeros contactos [en las calles]. Cada vez tenemos éxito. El trabajo duro nos trae bendiciones del Señor. Hemos encontrado algunas familias buenas para enseñar, y esto es emocionante para este nuevo país. 

Vamos a bautizar unas personas esta semana que los otros Élderes han enseñado. Los diez de nosotros trabajamos juntos mucho—así pensamos que los bautismos son el resultado de un esfuerzo de todos los diez. La rama está creciendo lenta pero firmemente, pero tenemos que bautizar buenas familias fuertes. Es un trabajo importante que estamos haciendo al comenzar la Iglesia acá —como se dan cuenta. 

El Señor me va a cuidar. ¡Estoy muy contento de ser un misionero para el Señor! El amor que siento por el evangelio está creciendo. Sé que Jesús es mi Salvador. 

Los diez Élderes en la República Dominicana podían establecer una relación y camaradería muy buena entre sí y compartían sus pruebas y gozos en la obra misional. Siendo que el programa misional era nuevo, había muchas cosas que hacer antes de emprender la obra proselitista. El Élder Thomas Hales relata: 

Los primeros días estaban llenos de gran emoción, pero poco proselitismo siendo que teníamos que organizar nuestros apartamentos...Hasta ahora, [estando en] Santo Domingo ha sido tiempo para correr y no hacer mucho proselitismo. Nuestro apartamento todavía está horrible. Todavía no han llegado con el [gas] propano... Estoy ansioso de salir y tocar puertas y hacer contactos, pero no lo podemos hacer hasta que tengamos el apartamento listo. Hoy vamos a empezar a hacer el proselitismo— ¡Que tengamos suerte!6 

Aunque los dominicanos habían sido preparados por el Señor para recibir el evangelio, y se había mandado misioneros que solían trabajar y predicar diligentemente, había todavía mucho que hacer para organizar y preparar. A los Élderes les hacía falta capacitación y la rama necesitaba cimientos firmes con liderazgo estable.

El Élder Ballard Enseña a los Misioneros

Santo Domingo: 6 de Diciembre de 1978 

"QUÍTENSE LOS SACOS Y LOS CHALECOS, hombres—va a haber una sesión muy dura y de mucho trabajo,‖7 dijo el Élder M. Russell Ballard, en aquel entonces, siendo miembro del Quórum de los Setenta, al empezar de enseñar a un pequeño grupo de misioneros— que fue una reunión de capacitación de dos horas y media. Él había venido a la República Dominicana como parte de una gira de la misión con el Presidente Millett, para dedicar el país para la predicación del evangelio. Estuvieron el Presidente y la Hermana Millett; el consejero de la misión, Frank Talley y su esposa; el Hermano Terry Moe, secretario ejecutivo de la misión; el Hermano y la Hermana Rappleye, y diez misioneros—sentados en un círculo en la casa de Piantini, que también servía como capilla nueva. El Élder Ballard tenía instrucciones y consejos para los misioneros en cuanto a la mejor manera para compartir el evangelio con los hermanos y hermanas en la República Dominicana. En una carta del 11 de diciembre de 1978 a sus padres, el Élder Rasmussen dijo: 

Tuvimos una reunión especial el miércoles por la tarde y el jueves por la mañana. Fue una conferencia de zona muy especial. El Élder M. Russell Ballard del Quórum de los Setenta vino en una gira de la misión. Él nos dio un discurso especial. El Élder Ballard, tanto como el Presidente Millett, están muy animados acerca de la apertura de este nuevo país. [El Élder Ballard nos] dijo a nosotros los misioneros que habíamos sido elegidos en la existencia [premortal] para venir a este país en ese tiempo. Y como resultado, teníamos una responsabilidad tremenda. Nos exhortó a que ―fuéramos hombres de poder e integridad‖ por el hecho de que estábamos estableciendo los cimientos para el futuro de la Iglesia en este país. Nos prometió que algún día en nuestras vidas podríamos mirar hacia atrás y ver estacas acá en este país y que podríamos decir que fuimos parte de los humildes comienzos. Esto fue muy emocionante para mí. 

El Élder Thomas Hales registró las palabras del Élder M. Russell Ballard en su diario personal: 

Sus Llamamientos: Son hombres de integridad y poder, elegidos para abrir una tierra nueva para la predicación del evangelio. El Señor les ha dado a ustedes, Élderes, la misma responsabilidad que Él dio a Brigham Young y Heber C. Kimball para abrir a Inglaterra. Han sido seleccionados por el Señor para estar aquí—llamados por revelación. Han sido bendecidos increíblemente [y] estas bendiciones no vienen por accidente. Nuestro Padre Celestial no echó una moneda al aire para determinar si vendrían acá. Para ser misioneros aquí, en este tiempo, significa que han hecho algo correcto. Ustedes han hecho grandes convenios con el Señor para merecer todas estas bendiciones y privilegios. El hacer un convenio implica un compromiso. Todos nosotros ya estamos comprometidos por las muchas bendiciones que tenemos. Vamos a vivir de acuerdo con estos compromisos. 

 

La Meta: Se necesitan cimientos firmes ahora, no crecimiento rápido. Nuestro objetivo es que si fueran quitados todo el liderazgo y los misioneros, la Iglesia en Santo Domingo sea autosuficiente para sostenerse a sí misma. No estamos buscando números [de bautismos]. Como misioneros, no tendrán el Espíritu a menos que sean obedientes a las normas. Sientan el Espíritu y síganlo. Sin el Espíritu, su labor no tiene sentido...

La Promesa: Élderes, ustedes podrán mirar hacia atrás en 30 años de ahora y ver estaca o unas estacas, y podrán decir, ―Yo abrí esta obra‖. Estarán atesorando para su alma la salvación, así que metan su [hoz] fuertemente, con toda su alma.* 

El Primer Servicio Bautismal de los Misioneros de Tiempo Completo 6 de diciembre de 1978. 

La noche del 6 de diciembre de 1978, el Élder M. Russell Ballard, se reunió con todos los miembros en la nueva capilla de Piantini. ―La capilla estaba llena de gente. El Élder Ballard habló sobre cómo saber que el evangelio es verdadero‖. Después de la reunión todos fuimos al servicio bautismal. 8 Ocho misioneros bautizaron a los doce conversos en un memorable servicio en la piscina. La piscina se encontraba en el patio de una casa grande, cerca de la nueva capilla, en la calle Federico Geraldino, en el Ensanche Piantini. Rosa Amelia Geraldino, una bondadosa amiga de los Bodden la ofreció para que la usáramos cuando la necesitáramos.

El Primer Servicio Bautismal de los Misioneros de Tiempo Completo

6 de diciembre de 1978.

La noche del 6 de diciembre de 1978, el Élder M. Russell Ballard, se reunió con todos los miembros en la nueva capilla de Piantini. “La capilla estaba llena de gente. El Élder Ballard habló sobre cómo saber que el evangelio es verdadero”. Después de la reunión todos fuimos al servicio bautismal.   Ocho misioneros bautizaron a los doce conversos en un memorable servicio en la piscina. La piscina se encontraba en el patio de una casa grande, cerca de la nueva capilla, en la calle Federico Geraldino, en el Ensanche Piantini. Rosa Amelia Geraldino, una bondadosa amiga de los Bodden la ofreció para que la usáramos cuando la necesitáramos.

La Dedicación por el Élder Ballard

El Parque Paseo de los Indios (ahora Parque Mirador Sur), Santo Domingo: 7 de Diciembre de 1978

La llegada a la República Dominicana del Élder M. Russell Ballard fue un evento histórico para la Iglesia.  Al viajar del aeropuerto [a la ciudad], en Santo Domingo, la capital del país, El Élder Ballard recibió la impresión de que este país sería dedicado. Hicimos planes para tener los miembros y el pequeño grupo de misioneros presentes, y buscamos un lugar apropiado que tuviera vista a la ciudad.

 

Dio Vuelta a la Llave y Abrió las Puertas para la Obra Misional

 

Después de que cantamos el himno “Te Damos, Señor, Nuestras Gracias”, y unas palabras por el Élder Ballard, él se arrodilló y dedicó la tierra de la República Dominicana para la obra misional. Él dijo: “Le doy vuelta a la llave y abro las puertas y abro el camino para que el Evangelio sea establecido en la tierra de la República Dominicana”. Él les prometió muchas bendiciones al pueblo dominicano, a los miembros, a los misioneros y a la juventud de la Iglesia:

 

  1. Pidió que el Señor derramara su Santo Espíritu sobre el pueblo—que pudieran sentir y conocer la verdad y reconocerla.

  2. Pidió que el Señor bendijera y prosperara la tierra de aquel humilde comienzo—que miles de Sus hijos pudieran encontrar la verdad.

  3. Que estacas de Sión se establecerían en esa tierra.

  4. Pidió una bendición especial sobre los misioneros, para que pudieran ser hombres y mujeres de integridad y fuerza y que salieran adelante con gran poder al dedicarse a la obra.

  5. Pidió que los misioneros fueran protegidos contra la enfermedad y la maldad y que tuvieran pensamientos que fueran puros. Pidió que los esfuerzos de los misioneros pudieran aumentar al establecer la obra en aquella tierra. 

  6. Pidió que los primeros miembros, que estuvieron presentes, tuvieran: fe; una comprensión de la naturaleza eterna del Evangelio; que sus raíces del evangelio fueran profundas; y que pudieran ser catalizadores para establecer el “gran Reino de Dios” en esa tierra.

  7. Reprendió los poderes de la maldad y abrió las puertas para la enseñanza del Evangelio al pueblo. 

  8. Pidió que el Espíritu se derramara sobre los líderes de esa nación y a cada nivel del gobierno—que tuvieran corazones receptivos, y que sus corazones fueran tocados por el Espíritu. 

  9. Pidió que la obra no fuera impedida y que tuvieran la aprobación necesaria del gobierno. 

  10. Pidió una bendición sobre el gobierno de esa tierra y sobre aquellos que serían elegidos como líderes en el futuro. 

  11. Pidió que el Padre Celestial, derramara una bendición especial sobre la juventud de la Iglesia—que pudieran obtener grandes testimonios y que pudieran servirle todos los días de sus vidas.

  12. Pidió una bendición sobre la tierra, para que los esfuerzos de la obra misional se abriera a la obra, de modo que pudieran encontrar muchos de los honestos de corazón—que pudieran llegar a ser grandes y fuertes líderes del sacerdocio.

  13. Pidió que los miembros pudieran criar hijos que desearan servir misiones.

  14. Pidió que el pueblo pudiera prosperar.

  15. Bendijo a la Iglesia con todas las facilidades físicas que hicieran falta.

  16. Bendijo a la juventud para que pudieran ser puros y castos, y que se amaran los unos a los otros.

  17. Pidió que la juventud tuviera normas de moralidad altas para poder edificar el Reino de Dios. 

  18. Dio vuelta a la llave de la obra misional, para que los miembros y los misioneros pudieran seguir adelante para edificarla.

 

Al terminar el servicio dedicatorio, el Élder Ballard pidió “que todos estuvieran haciendo la voluntad del Señor, y haciendo Su mandato para poder edificar el Reino de Dios en esa tierra de la República Dominicana”.

Las Impresiones de la Dedicación

 

Todos los que fueron afortunados de estar presentes en la dedicación de la República Dominicana recuerdan que fue una experiencia espiritual que jamás van a olvidar. Mercedes Amparo, una miembro presente en la dedicación dijo, “Hubo un espíritu de felicidad, paz y prosperidad”. 

 

El Élder Thomas Hales recuerda:

 

El servicio se llevó a cabo en el parque Paseo de los Indios en un hermoso lugar por el sur del camino. Dicho servicio comenzó al salir el sol sobre el Caribe. Empezamos cantando “Te Damos Señor Nuestras Gracias”. El Hermano [John] Rappleye dio la primera oración, y el Hermano [Presidente] Talley, la Hermana Talley y la Hermana Millett compartieron sus testimonios.

 

Entonces, el Élder Ballard dio la oración dedicatoria sobre el país para la predicación del evangelio. Él dio algunas hermosas palabras y promesas en esta oración. La manera en que dio la dedicación en sí fue muy interesante. Él dijo algo como: “bajo la dirección de un profeta viviente y [por la instrucción del Presidente [Ezra Taft] Benson—presidente de los Doce Apóstoles], y por el llamamiento que tengo como Autoridad General de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, y como miembro del Primer Quórum de los Setenta, ahora doy vuelta a la llave y abro la puerta para que el evangelio sea predicado en la tierra de la República Dominicana”.

La oración fue hermosa y el Espíritu fue fuerte y excelente. Este fue un día histórico en la vida de la Iglesia, y especialmente para mí.

 

Kevin Mortensen relata algo sobre las promesas que el Élder Ballard hizo acerca de como la obra progresaría en la República Dominicana:

 

El ambiente estaba tranquilo y muy acogedor. Había como [aproximadamente] 30 de nosotros. Nos reunimos en el sudoeste del parque “Paseo de los Indios” para dedicar esta gran tierra para la obra del Señor. Apenas el sol había salido cuando empezamos la oración dedicatoria. El Élder Ballard… se arrodilló sobre la tierra, a un lado del círculo que habíamos hecho alrededor de él.

 

Ellos prendieron las grabadoras, y el dio una bendición dedicatoria extensa sobre esta gran tierra. El Espíritu fue realmente fuerte. El Espíritu testificó de su bendición, y de la veracidad de sus profecías. ¡Habrán estacas acá! ¡Se encontrarán los puros de corazón! Él nos prometió ayer que en 30 años de aquel entonces, podríamos mirar hacia atrás y ver estacas acá en Santo Domingo. [Fue] una gran experiencia.

 

Dan Rasmussen comparte como su experiencia aumentó su amor por el pueblo y su testimonio de la obra:

 

El momento más notable de la misión tuvo que haber ocurrido el 7 de diciembre de 1978: La dedicación de la República Dominicana para la predicación del evangelio. Al tener la reunión de dedicación, el Espíritu del Señor descendió sobre cada uno de nosotros, y la hermosa oración dedicatoria dejó una profunda y permanente impresión en mí espíritu que jamás olvidaré. La gran obra que comenzó en ese país desde aquel día es otro testimonio de la divinidad de la obra; jamás fue fácil, pero doy gracias al Señor cada noche y cada mañana por haberme dado esta maravillosa oportunidad de trabajar entre un pueblo tan hermoso y elegido. Amo a este pueblo con todo mi corazón.

Se Organiza la Primera Rama

Santo Domingo: 8 de Diciembre de 1978

Inmediatamente después de la dedicación del país por el Élder Ballard, la primera rama fue organizada en la República Dominicana: la Rama Piantini, de Santo Domingo. El Élder Ballard les había dicho a los misioneros durante su capacitación [a ellos] que quería que el liderazgo de las ramas y de los barrios acá fuera firme—y que fuera formado mayormente por dominicanos. También, dijo que los misioneros debían buscar futuros miembros, entre la dirección y administración de compañías, que tuvieran la habilidad de dirigir la Iglesia. El enfatizó que teníamos que comenzar la obra misional edificándola sobre cimientos firmes, desde el principio, y que esto se llevaría a cabo buscando hombres y mujeres dignos y aptos para establecer la Iglesia. Kevin Mortensen tomó notas del consejo del Élder Ballard:

 

Después de la oración [dedicatoria], procedieron a organizar una pequeña rama [la Rama Piantini]…de la Misión de Florida Fort Lauderdale de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Santo Domingo, República Dominicana. Y todos fueron apartados allí en el parque [Paseo de los Indios], cada uno sentado sobra una piedra [durante la ordenanza]. Fueron sostenidos también allí en el parque.

 

La organización de la Rama fue la siguiente: John Rappleye, como Presidente de la Rama; Eddie Amparo, como Presidente del Quórum de Élderes; Rodolfo Bodden, como Presidente de la Escuela Dominical; Noemí Bodden, como Presidenta de la Sociedad de Socorro; Mercedes Amparo, como Presidenta de la Primaria

 

Al terminar el año [1978], la Rama de Piantini consistía de 35 miembros y 10 misioneros de tiempo completo [y eso fue después de haber llegado los misioneros, seis semanas antes]. Los miembros fueron: los Rappleye, la familia Amparo, la familia Bodden, Eduardo Sosa, Roberto Manuel, José Manuel, Rimalda Rivera, Víctor Nina, Miguelina Salcedo, Lidia Altagracia Lamarche, Raysa Grullón, Francisca del Rosario Sánchez, la Hermana Cava Madera y sus cuatro hijos; Tony Rosario, el Doctor Homero Dante Sánchez, y varios otros.

Primer servicio bautismal de los misioneros de tiempo completo

Primer servicio bautismal de los misioneros de tiempo completo. Las personas que fueron bautizadas: izquierda a derecha, Rimalda Rivera, Victor Nina, Miguelina Salcedo, Lidia Altagracia Lamarche, Raysa Grullón Pagán, Francisca del Rosario Sánchez, la hermana Cava Madera y sus niños, y Tony Rosario (derecha al final). Atrás, izquierda a derecha, los misioneros: Élderes Thomas Hales, Paul Rosell, Stephen Nicholls, Brad Fellows, y Mark Tanner. Eddie Amparo está entre los Élders Fellows y Tanner. El Élder M. Russell Ballard y el Presidente Richard L. Millett y muchos otros estuvieron presentes esa noche.